Querido diario:
Todo comenzó cuando yo tenía 12, en un pueblo muy pequeño de Valencia. Todos lo días me gustaba salir temprano para pasear por el paseo marítimo, hasta que un día lo vi; se llamaba Carlos, Carlos Gomez, era más o menos de mi edad, rubio, con flequillo, unos ojos azules como el mar y que brillaban como el Sol, unos dientes como perlas y unos labios rojos como una rosa y suaves como la seda, era un ángel.
-Perdona, ¿eres de por aquí?-pregunté interesada.
-No, he venido ha pasar las vacaciones-contestó con una voz preciosa- ¿Y tú?
-Sí, como te llamas? Yo Sofía.
Estuvimos al rededor de 5 minutos en los que puede saber donde se alojaba, su número de teléfono y un montón de cosas más.
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