Querido diario:
Hoy te escribo desde el hospital.
Esta mañana estaba paseando con la bici junto a Carlos e hicimos una apuesta, el primero que se caiga haciendo el caballito le paga 5 euros al otro. Yo estaba muy convencida de que iba a ganar, ya que he estado más de siete años haciendo caballitos por el pueblo, pero resultó que no, el también llevaba tiempo haciendo caballitos y era muy bueno, más que yo y todo. Empezamos desde la cuarta caseta de la playa hasta la heladería y cuando estaba a punto de llegar antes que él haciendo el caballito, voy y me caigo al tropezarme con una estúpida piedra que había por el camino. Al principio creía que estaba bien y que no había sido nada, pero cuando intente levantarme me dolía mucho la pierna derecha y no podía moverla.
Carlos lo primero que hizo fue llamar a mi madre al teléfono y luego a una ambulancia que tardó poquísimo en llegar. Carlos estaba muy preocupado por mi, no paraba de repetir que todo había sido por su culpo por aceptar la apuesta, aunque para mi no tiene razón, si yo no lo hubiera mencionada nada de esto habría ocurrido , pero él estuvo todo el tiempo a mi lado incluso hoy a querido quedarse a dormir en el hospital conmigo, ay que angelito que es.
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