Querido diario:
Hacía ya una semana que no me llamaba ni nos veíamos y empecé a preocuparme por si ya abría marchado a Madrid, hasta que un sábado por la tarde sonó mi móvil:-¿Quién es?
-Hola Sofía, soy Carlos, ¿haces algo esta tarde?
-No, estoy libre, ¿por?
-Te apetecería quedar el la cafetería ``El sueño de Lola´´
-Claro.
Eran ya las cuatro y habíamos quedado a las seis, tuve que maquillarme a toda prisa pero solo me puse un poco de vaselina y la raya de los ojos, me puse mi mejor camiseta y unos shorts con unas manoletinas con poco tacón.
Estuvimos hablando en el café unas dos horas, hasta las ocho, y nos pasamos veinte minutos paseando a la luz suave del sol y me dijo:
-Sofía, se que solamente nos hemos visto dos veces, pero siento que eres alguien especial para mi y que este verano será el mejor de mi vida.
Cuando lo dijo me quedé muda, sentía que el corazón me iba a explotar y en el estómago se me hizo un nudo, pero no tuve el valor suficiente para hablar y lo único que hice fue mirarle con ojos de amor.
Desde ese día quedamos cada mañana a las ocho para ir a pasear por la playa pero no surgió nada más y solo somos unos buenos amigos.
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