Querido diario:
Odio este día.
Por la mañana todo ha ido genial, nos hemos ido todos acompañados de Patri y Guillem a pasear por el pueblo, luego al centro comercial arenas y hemos comido en un restaurante nuevo que han abierto al lado de casa. Yo y Andrea nos sentíamos un poco solas porque los demás estaban todo el rato acaramelados con sus parejas y también Patricia, que como está embarazada ella desde hace ya seis meses, es decir, bastante más que yo, pues estaban pues con lo de las pataditas del bebe, los soniditos, etc, pero bueno es lo que hay.
Andrea tampoco tiene pareja, ya que murió en un accidente, pero ya lo tenía asumido aunque a ratos lo extrañase pero para eso están las amigas, para apoyarse mutuamente.
Por la tarde estábamos ya muy cansados y nos quedamos en casa viendo una película llamada ``La pérdida de una madre ´´ era una españolada, pero me dijeron que estaba muy bien; de repente, en el momento en el que la madre muere en la película noté un terrible presentimiento acompañado de un escalofrío que me recorría de pies a cabeza haciendo que me marease, como me encontraba mal decidí ir a la cocina a tomarme algo ya que seguramente hubiera sido algo natural del embarazo, pero de repente llamaron al teléfono:
- ¿Digamé?
-¿Es usted Sofía Fabra Cozar, hija de María Cozar Muñoz?
- Sí, soy yo, ¿que sucede?
- Le llamamos desde el hospital central de Valencia, sentimos decirle que su madre ha sufrido un paro cardiaco.
-¿Q..qu..que ha muerto?
-Sí, lo sentimos mucho, si desea puede venir a visitarla, buenas noches.
Me quedé sin palabras, nunca me había imaginado vivir sin mi madre y encima sin haber podido estar yo a su lado y poder haber oído sus últimas palabras. Corriendo subimos al coche y nos fuimos directos al hospital, y ahí estaba, mi madre muerta, sin respiración, sin latido, sin nada... Empecé a llorar con lagrimones cayéndome y deslizándose por mi cara y mis mejillas mojadas. Entonces, como si el aire me susurrara al oído escuché: te estaré esperando.
Nunca olvidaré ese sentimiento en el que me parecía que mi madre aun seguía conmigo y me dedicaba sus últimas palabras: te estaré esperando...
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