jueves, 5 de julio de 2012

Capítulo 6: Todos los chicos son iguales

Querido diario:
No puede escribir durante tres semanas por el lío de las bodas, antes yo tenía ilusión, pero ahora desearía que nada de esto hubiera pasado.
Hasta hace dos días todo iba a la perfección, estábamos felices con todo lo de la boda, ya teníamos las dos parejas la iglesia, el vestido perfecto, el menú, los invitados, e incluso habíamos decidido casarnos los cuatro a la vez, pero creo que solo se casarán Paula y Miralles.
Un día en la universidad, yo iba a recoger a Carlos a su clase como siempre, aunque yo estaba un poco celosa por sus compañeras que siempre iban detrás de él, pero lo dejé pasar, bueno a lo que iba, y entonces no lo vi en clase y me preocupé; estuve buscándolo por todas partes, menos en el almacén de la limpieza y cuando entré lo pillé con sus labios infieles besando a la asquerosa de Nuria con más pasión con la que me había besado en la vida. Yo deseaba morirme, pero creo que Carlos más, al mirarme se quedó con la cara a cuadros:
-Sofía, no es lo que piensas, te lo puedo explicar- dijo alarmado utilizando el típico tópico que utiliza todo el mundo.
-Sí, seguro que no le besabas, seguro que solamente le limpiabas los labios- dije sarcásticamente- esto me lo imaginaba de muchos chicos, pero de ti no y menos a tres semanas de casarnos. ¡Te odio Carlos, eres lo peor del mundo!
-Espera Sofía, lo siento Nuria, me tengo que ir.
Yo salí corriendo, llorando y avergonzada por lo horrible que era Carlos y lo inocente que me había parecido durante todos estos años.
Ese mismo día él no llegó a casa, volvió al día siguiente a las siete de la mañana borracho como una cuba.
Con menudo invecil me había prometido, este se va ha cagar. 

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