jueves, 19 de julio de 2012

Capitulo 15: Quizá él tuviera razón.

Querido diario:
Hoy es un día muy triste para mi.
Desde lo que me pasó con mi vecino nuevo hace tres meses, la verdad es que me asustó bastante, desde entonces no he vuelto ha escribir en este diario y todo me ha mejorado, ya tengo tripita y estoy de cinco meses, por las noches puedo notar como me da patadas en la tripa y me hace feliz. La boda ya ha pasado y fue fantástica, estuve bastante triste porque todo me recordaba a Carlos, y aunque no quiero aceptarlo, aún sentía algo por él, todos esos años de amor no se olvidan tan fácilmente. Al acabar la boda e irnos de fiesta, vi a Javier, resultó ser el hermano de la mejor amiga de Paula y fue también a la boda. Él es único chico que he conocido al que no le importa que yo está embarazada, porque me quiere, y justamente esa noche cuando estábamos en la fiesta, se acercó a mi, me cogió suavemente del brazo y me llevó asta un pequeño escondite en el que se me acercó y me dijo con su preciosa voz:
-Sofía, desde el primer momento en el que te vi en la universidad y me lo presentaste todo me caíste de fábula y me enamoré de ti, no se como no me lo has notado con todas las indirectas que te mandaba, pero eso no importa, yo lo único que quiero es que sepas que te quiero y que me gustaría salir contigo y si nos va bien, ser el padre de tus hijas.
-Javier, esto es lo más bonito que me han dicho nunca- en ese momento se me saltaban las lágrimas y la voz se me quedó temblorosa- Tu también me gustas mucho y me encantaría salir contigo, y lo de ser el padre me encantaría - Él se lanzó y me besó con sus labios tan perfectos con el mejor beso que me dieron nunca.
Tiempo después seguimos saliendo y todo fue bien, hasta que hace unos días en el que arreglando mi habitación encontré el diario y ya no me acordaba de las palabras de mi vecino, y cuando fui a cogerlo noté un escalofrío que me atravesó todo el cuerpo y escuché una vocecita en mi cabeza que decía ``cuidado con el peligro´´, y en ese momento me desmayé, aparecí una hora más tarde en un hospital con Paula, Miralles y Javier super asustados a mi alrededor; los médicos no sabían que había sido porque lo tenía todo perfecto a si que me dejaron volver a casa, pero cualquier problema tendría que volver al hospital corriendo.
Tengo mucho miedo, tal vez mi vecino, el malla, tuviera razón y mi diario estuviera maldecido.

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